JOSE FRUTOS BAEZA
DE MI
TIERRA
1897
El quid del habla panocha
está en la pronunciación
y para hablarla es preciso
aprender de viva voz.
El abecedario nuestro
no tiene letras ad
hoc
para escribir muchachiquios
como suena, no señor,
porque en los iquios la q
va como aproximación
y el sonido es q y ch
y mata a la i la o.
La s final no es tal s,
más bien es aspiración,
y en el compuesto nosotros
resultan mudas las dos.
Si á una s sigue b,
la b ya es f en rigor,
como en lah
fotas, loh bienes
ó en otra ehfalijación.
Si la f precede
á u,
y si es diptongo mejor,
suena cual j, y se dice:
juera, juimos y junción.
La ch, es una ch suave;
la y griega se consagró
para caya, trayo y oya,
cuya significación
es de oiga, traigo y
caiga,
y en verbos de este
tenor.
Por eso es
error muy grande
y falta de observación
escribir haiga en panocho
siendo un haya como un sol.
En otros
casos, los más,
la y griega se confundió
con la ll, que el huertano
pronuncia con fuerza
atroz.
Suena j en azgo y azco
por extraña contracción
y apeteja ó mayorajo
sirven de ejemplo al
lector.
Son en muchos casos g
la b y
v de corazón,
como en regullicio , ingüerto,
gomitar, güeno y gorvió.
A la d, que es letra fina,
tiene el huertano
aversión,
aunque en general sucede
lo mismo a todo español.
En cambio
le dice pálido
al pálio, siendo un
horror,
como siempre a la
reliquia
la relica le llamó.
Se dice atajalla y dalle
lo mismo que Calderón,
lo cual dirán que es muy
viejo,
mas que no
es castizo, no.
La l se
trasforma en r
ó suenan sin distinción,
según lo pide el oído
ó el gusto del hablador.
En fin, un gallomatías,
que espicazar no sé yo,
pero que iré esperfollando
como
me dé a entender
Dios.

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