miércoles, 24 de octubre de 2012



Carta der Cabo Cutillas

á su novia Marialcármen
Autor: José Frutos Baeza, 1909
Marialcármen de mi arma,
premite que en este día
tire por arto er jusil,
la canana y la mochila;
premite que a tu retrato
le dé un beso en la mejilla
y lo arrepriete en mi pecho
como si juera relica,
porque del ese que trayo
tuiquio er cuerpo me reblinca,
la pruma me se resculle
y er galillo me relincha
Dile a mi máere que osequie
a mi burra con papillas,
ar cherro con un ingüerto
y, ya puesta, a la cochina
que le dé lo que apeteja,
gurullos u semoliquia
Tú le llevas una arcuza
a San Roque er de la Ermita,
y si Faco el Sacristán
lo premite, sube arriba
y echa ar güelo la campana
con la juerza que tú estilas,
pa que sorteis los tablachos
ar gozo que us atosiga
y se isparen cobetones,
se baba hista echar las tripas
y sarte el agua en las ciecas
y se esturra de alegría.
Marialcármen, ¡viva España!
y sepas que Antón Cutillas
que salió hecho un mosca muerta
cuando se jué a la malicia,
abora es cabo prepuesto
pa dos cruces y una ensinia,
y pué que antes de las brevas,
u lo más pa las crillas,
me suban a comendante
u espiche aqui panza arriba.
Sabrás como la otra noche
me perdí en una guerrilla
porque ibamos por lo escuro
andando de puntilliquias,
y ezaga de unas paleras
esfisé a un moro en cuquillas
que estaba con la espindarga
echándome la midía.
¡Juebo!—me dije a mí mesmo—
y al salir la pelailla
vide ar moro que se puso
las manos por la barriga
y comenzó a icir:—¡Jalapa!
¡Yo morro, Mojama mía!
Lluego salieron más moros,
por dezaga de unas pitas,
y se armó una tronaera
y mi alreor, que paecía
que era yo un Juana de Arco
o un emperaor de China.
Yo me apestillé ar jusil
y, al ver la cosa perdía
ije: ¡Santiago y a ellos!
y como er que mata ovispas
comencé a tirar repullos,
esjinces y resurtías
y a icilles haciendo juebo:
— ¡Tomar, tomar almendriquias!
Dimpués sinti las cornetas
y vide a mi compañía
y a mi comendante echando
pa er Gurugú a la morisma.
¡Lo menos ejé seis moros
sin resuello en la embestía!
Entoces jué cuando er jefe
ijo: —«Sepa Antón Cutillas
que er rey premia a los herodes,
y en pago a tu valentía
abora mesmo te cuergo
los jalones y la ensinia.»
(Y me abrazó como un páere,
llorando a lárima viva.)
Dinde entoces tuiquio er mundo
me osequia con tragarninas,
me atraca de fortachones
y me dá bebía fina
Man dicho c'abora vamos
hincia Nador desiguía
y a tomar una arcazaba
que allá lenjotes se esfisa,
lo cual que en mis cortas luces
no sé lo que significa
una arcazaba pa tantos
que van a ver quien la pilla:
si yo le meto los deos
te la llevaré enteriquia.
No canso más, Marialcármen;
pídele ar cielo de ruillas
que percance anguna estrella
y si (Dios no lo premíta)
me hacen er cuerpo un garbillo,
le iré ar general Marina
que lo mande a la Zacaya
u a ti mesma lo remita
pa que guardes er pellejo
y te hagas un ciazo vida.
Pero si ar darme er canute
ves dezaga e tu bardiza
a un comendante a caballo
con una aspá e culebrina,
blinca la cieca de gozo,
ven a mi pecho ensiguía,
que es tu Antón, que viene a hacerte,
pa que rabie er Gachasmigas,
comendanta en usufruto
y arbullo de la malicia;
y si der mesmo entusiasmo
te enritaras, arma mía,
yo te echaré el alcanflor,
te haré, si es master, cosquillas
u te tiraré del deo
pa bajarte la subía.
Adiós, recobollo tierno,
ande está mí arma cautiva,
flor perfumá de la huerta,
sueño de mi fantesía,
y recibe un juerte abrazo,
anque de menterijillas,
der cabo de los sordaos,
que te quiere
Antón Cutillas
Del libro
COJINES Y ALBARES 1927

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