Carta der Cabo Cutillas
á su novia Marialcármen
Autor: José Frutos Baeza, 1909
Marialcármen de mi
arma,
premite
que en este día
tire
por arto er jusil,
la
canana y la mochila;
premite
que a tu retrato
le
dé un beso en la mejilla
y
lo arrepriete en mi pecho
como
si juera relica,
porque
del ese que trayo
tuiquio
er cuerpo me reblinca,
la
pruma me se resculle
y
er galillo me relincha
Dile a mi máere que
osequie
a mi burra con papillas,
ar
cherro con un ingüerto
y,
ya puesta, a la cochina
que
le dé lo que apeteja,
gurullos
u semoliquia
Tú le llevas una
arcuza
a San Roque er de la Ermita ,
y
si Faco el Sacristán
lo
premite, sube arriba
y
echa ar güelo la campana
con
la juerza que tú estilas,
pa
que sorteis los tablachos
ar
gozo que us atosiga
y
se isparen cobetones,
se
baba hista echar las tripas
y
sarte el
agua en las ciecas
y
se esturra de alegría.
Marialcármen, ¡viva
España!
y
sepas que Antón Cutillas
que
salió hecho un mosca muerta
cuando
se jué a la malicia,
abora
es cabo prepuesto
pa
dos cruces y una ensinia,
y
pué que antes de las brevas,
u lo más pa las crillas,
me
suban a comendante
u espiche aqui panza arriba.
Sabrás como la otra
noche
me
perdí en una guerrilla
porque
ibamos por lo escuro
andando
de puntilliquias,
y
ezaga de unas paleras
esfisé
a un moro en cuquillas
que
estaba con la espindarga
echándome la midía.
¡Juebo!—me dije a mí mesmo—
y
al salir la pelailla
vide
ar moro que se puso
las
manos por la barriga
y
comenzó a icir:—¡Jalapa!
¡Yo
morro, Mojama mía!
Lluego salieron más
moros,
por
dezaga de unas pitas,
y
se armó una tronaera
y mi alreor, que paecía
que
era yo un Juana de Arco
o un emperaor de China.
Yo
me apestillé ar jusil
y, al ver la cosa perdía
ije:
¡Santiago y a ellos!
y
como er que mata ovispas
comencé
a tirar repullos,
esjinces
y resurtías
y
a icilles haciendo juebo:
—
¡Tomar, tomar almendriquias!
Dimpués sinti las cornetas
y
vide a mi compañía
y
a mi comendante echando
pa
er Gurugú a la morisma.
¡Lo
menos ejé seis moros
sin
resuello en la embestía!
Entoces
jué cuando er jefe
ijo:
—«Sepa Antón Cutillas
que
er rey premia a los herodes,
y
en pago a tu valentía
abora
mesmo te cuergo
los
jalones y la ensinia.»
(Y
me abrazó como un páere,
llorando
a lárima viva.)
Dinde entoces tuiquio
er mundo
me
osequia con tragarninas,
me
atraca de fortachones
y
me dá bebía fina
Man dicho c'abora
vamos
hincia
Nador desiguía
y
a tomar una arcazaba
que
allá lenjotes se esfisa,
lo
cual que en mis cortas luces
no
sé lo que significa
una
arcazaba pa tantos
que van a ver quien la
pilla:
si
yo le meto los deos
te
la llevaré enteriquia.
No canso más,
Marialcármen;
pídele
ar cielo de ruillas
que
percance anguna estrella
y
si (Dios no lo premíta)
me
hacen er cuerpo un garbillo,
le
iré ar general Marina
que
lo mande a la Zacaya
u a ti mesma lo remita
pa
que guardes er pellejo
y
te hagas un ciazo vida.
Pero si ar darme er
canute
ves
dezaga e tu bardiza
a un comendante a
caballo
con
una aspá e culebrina,
blinca
la cieca de gozo,
ven
a mi pecho ensiguía,
que
es tu Antón, que viene a hacerte,
pa
que rabie er Gachasmigas,
comendanta
en usufruto
y
arbullo de la malicia;
y
si der mesmo entusiasmo
te
enritaras, arma mía,
yo
te echaré el alcanflor,
te
haré, si es master, cosquillas
u te tiraré del deo
pa
bajarte la subía.
Adiós, recobollo
tierno,
ande
está mí arma cautiva,
flor
perfumá de la huerta,
sueño
de mi fantesía,
y
recibe un juerte abrazo,
anque
de menterijillas,
der
cabo de los sordaos,
que
te quiere
Antón Cutillas
Del libro
COJINES
Y ALBARES 1927
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