jueves, 15 de noviembre de 2012

Unas encomiendas a moa e Bando

Unas encomiendas a moa e Bando
que el Rabo-Arcarde de la Perranía del Rincón del Conejo, Partío de Beniaján, espeta a toos sus avecinaos y que ha corgao en los naranjos de la orilla e la senda.
Autor: José Zamora Martínez *Fiestas de Abril de 1930.


La presona der Perráneo
de este Partío, está mala,
porque pegó un efarón
por hay por la calle Arta,
ande, pisó argún pellejo,
o'arguna pociquia de agua,
y se le ha güerto un mal vivo,
que ni, er Solimán lo mata.
Y sigún er Palazón...
¡pos, pué... que pué... que se valla
par Camino de Espinardo
antes que arremate el haba!
Y como yo soy el Rabo,
tengo que empuñar la Vara.
De un probe rabo no asperen
ni sabel... ni dipromacia,
¡porque ya ven que es lo úrtimo!
¡lo que va siempre dezaga!
¡solo sirve pa usear moscas...
y meterse entre las patas!

No voy a echarus un Bando,
como el que mi Arcarde echaba,
que pa eso me farta cencia,
y destrución y glamática.
Pero a mi moa y manera,
sus diré cuatro palabras,
pa que, si extendéis el rabo,
no se paséis de la raya.
Y abora con más motigo
debéis no armar zaragatas...
¡la presona del Perráneo
de este Partío, está mala!
Si se váis pa la Ciudá,
por busto de pasealla,
y por cualsiquiera calle
se tropezárais con guardias
der Monecipio, vistíos
de azur, con correas blancas,
no vayáis a saluallos
como si juán Villacampas,
porque... ¡sí que el traje es nuevo...
pero son las mermas caras...!
Si se us secara er galillo
en Murcia, no beber agua;
pidir un vaso de vino,
café, cerveza u horchata;
porque estos, si tién busanos,
son pequeñiquios... y pasan.
¿Pero el agua? ¡Maere mía!
¡Ni pa lavarse la cara!
Esta que vá po el azarbe
tié más claror y es más sana,
y no se le ven mincrobíos...
¡como no sea anguna rana!

Y pa esas maeres que van
tan huecas, con sus zagalas,
a lucillas, les alvierto
que miren ande se paran,
porque... ¡hay cá sinvergonzón!
que paice que no las gasta,
y haciéndose el tontirile,
con cara de papanatas,
se va arrimando... arrimando...
hita que toca... la marcha.
A la hija de Antón El Corto,
en estos años de azaga,
viendo «El Bando de la Huerta»,
encomedio de una plaza,
se le arrimó un churubito,
despaciquio... y sin miralla,
y, a la chispa, sin que naide
cayera en la martingala,
¡dió la probe un alarío...
que paró al de la «Soflama»!

En la custión de la leche,
tamién meteré la vara.
No me paice rigular
ponelle arbitro a las cabras...
¡cuando ellas nus lo dán tó;
sin dicir una palabra...!
Mi compae Juan, que es lechero,
está que bufa en su casa,
y no llena ya pa Murcia
los cántaros, si lo matan.
Ayer tiraba por alto
los reconchos y... las patas
iciendo: «Los churubitos»,
si quién leche... ¡que se l'hagan...!

Y ahora, pa los mociquios,
que con la esa de las habas
tienen la sangle regüelta,
y en la ciudá no arreparan
ande se meten, les digo
que no se tiren con sárria
y tó, que en los cabareses
hay abora ca zagala,
mejor que el bil carbonato
pa quitar el hipo, y que abran
el ojo, porque tamién
quitan la salú... y la prata.
¡Mirar a nuestro Perráneo,
ya dos meses en la cama...!
¡Y, es que tó está adurterao,
y ca cosa tié su mácula...!
Si hay en las calles pellejos,
charcos u cortezas de habas;
si sacuden las esteras,
echando el porvo al que pasa;
si por darte sarchichón...
lo trocan por gutifarra...
¡Pos, si aquí va a hacer ca uno
lo que le venga del arma,
y toma el mal escremento,
y los méicos no atajan...
¡dista pa jubarse un truque,
u bailar una parranda;
tirarse argún corrental
y echar por alto una pata...
habrá que ir con la sombrilla
y la montera y la capa...
¡y dista con guantes de esos
c'hacen con tripas de vaca...!
Dao en el mesmo Rincón del
Conejo, a orillas del Regueron.

YO, FLUGENCIO MENARGUES
(Hay un deo clavao como seña datilera)
Es Copia:
José Zamora Martínez


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